martes, 14 de febrero de 2012

2. DESTINATARIOS.

La comunidad de Roma, fundada, según toda verosimilitud, por judíos cristianos llegados de Palestina, estaba compuesta de judíos y paganos convertidos (15,7-12). La colonia judía de Roma en aquel tiempo era numerosa, calculándose en unas 40.000 almas. La convivencia, al menos entre ciertos grupos de la comunidad no era siempre fácil, pues los de origen judío se consideraban ofendidos ante la libertad de los paganos respecto a las antiguas prescripciones.

De hecho, la mayoría debía de ser de origen pagano, dado el modo como Pablo se dirige a ellos (1,5-6.13; 4,3-5; 10,1; 11,23-28.30; 15,15-16). Es posible también que la dificultad se hubiera agudizado por el retorno a Roma de los de origen judío, que habían sido expulsados por el edicto de Claudio (en el 49 d.C; cf. Hch 18,2). El desarrollo independiente del grupo de origen pagano, indiferente a las prácticas y tradiciones judías pudo causar un choque que pusiera en peligro la unidad de aquella iglesia.

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